Trabajos
Volvemos después de un tiempo de inactividad por causas de trabajo, mudanzas y cosas de la vida adulta que no son de mi agrado.

Lo retomamos donde lo dejamos, después de haber visto los inicios de Heracles y a las puertas de empezar los doce trabajos que le había impuesto el Oráculo de Delfos. Seguramente lo divida en dos partes, porque puede quedar una chapa inhumana.
Así que vamos con los seis primeros.
El león de Nemea
El primer trabajo era llevarle a Euristeo la piel del león de Nemea, que se trataba de un animal invulnerable, nacido de Tifón (Hijo de Gea y Tártaro) y de Equidna, una criatura con cuerpo de mujer y cola de serpiente. Estamos aquí para aprender y no para juzgar los gustos ni el físico de nadie. Del león también se dice que había sido criado por Hera, las leyendas van cambiando depende de quién la cuente.
Durante el enfrentamiento, Heracles comprobó que sus espadas y flechas no podían hacer nada contra la piel del león, así que era más “fácil” matarlo con sus propias manos, aunque también se dice que usó un palo (igual era más fácil darle con la parte plana de la espada)… La cosa es que para matarlo lo asfixió, pero no está claro si fue cogiéndolo por el cuello o metiéndole el puño por la boca. Yo prefiero pensar que fue la segunda, que tiene más fantasía. Por favor no me cancelen.
Después de matarlo, le quitó la piel para utilizarla como vestimenta, ya que era la mejor protección. Y tú pensarás ¿Cómo pudo cortar la piel si esta era invulnerable? Pues fácil también, con las propias garras del león. Este chico no solo levantaba hierro, también pensaba.
Cuando Heracles llevó la piel a Euristeo este se asustó y le prohibió la entrada a la ciudad de Micenas, lo cual también me despierta muchas preguntas. A partir de ese momento debía dejar las pruebas de sus trabajos a las puertas de la ciudad.
Heracles estuvo persiguiendo al león 28 días y lo mató el 29. No sé muy bien qué aporta este dato, pero ahí le dejo.

La Hidra de Lerna
Partimos comentando que la Hidra es como una serpiente de varias cabezas. El número de cabezas cambia en función de quién cuente la historia, llegando algunos hasta decir que eran 100. Era complicada de matar, no solo por ser una serpiente con muchas cabezas, que ya es jodido. Es que cada vez que le cortaban una cabeza le salían dos.
Heracles acudió al enfrentamiento con la Hidra acompañado de Yolao (aquí me cabe un chiste de que tiene nombre de yogur helado). Resumiendo mucho, cada vez que Heracles le cortaba una cabeza a la Hidra, Yolao quemaba los cuellos para que no pudieran salir otras. En este reto yo creo que tiene más mérito Yolao, que iba quemando cuellos a lo loco.

Se supone (todo esto es muy complejo) que Heracles utilizó la ayuda de Yolao porque la Hidra tuvo la ayuda de un cangrejo gigante, mandado por Hera. Podría ser que este Cangrejo gigante, que fue asesinado a pisotones por Heracles, fuera convertido en la constelación de Cáncer. Ni confirmo ni desmiento, pero si el horóscopo es tu rollo, Coachspiracy es tu sección.
Otra de las leyendas cuenta que una de sus cabezas era inmortal y el héroe se vio obligado a enterrarla debajo de una gran roca.
Al terminar con la Hidra, bañó sus flechas en la bilis del monstruo para hacerlas venenosas. Heracles no desperdicia nada, es un reciclador nato.
El trabajo no contó para Euristeo, ya que Heracles no había realizado el trabajo en solitario y contó con la ayuda de Yolao.
El jabalí de Erimanto
A este no había que matarlo. Tenía que atraparlo vivo. Y además es de los trabajos menos épicos y de los más fáciles. Este jabalí no era una criatura divina, ni tenía poderes sobrenaturales, simplemente era un jabalí muy grande. Nada que no pudieran hacer Asterix y Obelix.
Pero como en sí, la tarea de atrapar a un jabalí es un poco ‘meh’ hay que meterle épica. Mientras Heracles estaba en la búsqueda del animal, visitó al centauro Folo, que le preparó carne asada. Pero Hercules le pidió vino, bebida que estaba reservada solo para los centauros. Folo dudó y Heracles insistió y abrió el vino (vaya mierda de invitado y que confianzas se cogía).
Esto enojó a los otros centauros, que eran bien violentos y tenían un buen olfato que les permitió oler el vino en la distancia. Al final Heracles los mató con las flechas que había mojado en la bilis de la Hidra y de ahí viene el dicho “El que guarda siempre tiene”.
Folo, al examinar las flechas, se cortó y se murió. No voy a darle muchas vueltas a este asunto.
En lo referente a cómo atrapó al jabalí Heracles lo llevó hasta un monte nevado donde el jabalí se cansó y Heracles lo apresó con una cadena. Easy peasy.
“Solo” lleva tres retos y todos han sido de joder animales, es la versión épica de un torero. Y todavía quedan varios.
La cierva de Cerinia
Otro animal al que tenía que joder, aunque al menos sin matarlo. Además, este se supone que era un animal sagrado, que no podía ser dañado y estaba bajo la protección de Artemisa, la diosa de la caza. Era descrita como una cierva muy grande, con los cuernos de oro y las pezuñas de bronce.
Artemisa ya había intentado capturarla con vida y había fallado porque era muy rápida. Al parecer había otras 4 que eran más limitadas y la diosa de la caza las capturó para que tiraran de su carro. Papá Noel no ha inventado nada.
Si se supone que estuvo detrás del león durante 28 días, detrás de la cierva estuvo todavía más, llegando al año de persecución. Aunque, como no, hay discrepancias sobre hasta dónde la persiguió y cómo la capturó. La versión más extendida es que después de un año, consiguió dispararle una flecha que le atravesó una pata al animal sin derramar una gota de sangre. No sigamos intentando encontrar la lógica en nada de esto, por favor.
Cuando Artemisa se enteró de lo que había pasado con la cierva, se apareció ante Heracles bastante cabreada, pues había dado órdenes de no tocar al animal. Pero contrariamente al resto de historias, Heracles le explicó lo de los trabajos que le habían encomendado y lo difícil que había sido atrapar a la jodida cierva y Artemisa le dejó seguir su camino. Esta gente entre incestos y peleas, también sabían dialogar.
Las aves de Estínfalo
¿Ni un puto trabajo podía ser construir un colegio o un hospital? Quinto trabajo, quinto animal (animales en este caso) que van a joder. Ahora le tocaba hacer de espantapájaros.
En el lago Estínfalo se encontraban miles de aves, que depende de quién cuente la historia, eran peligrosas o no.
¿Se alimentaban de carne humana? No se sabe, porque no queda ni una para preguntarle.
No es tan interesante como para contar todas las versiones, así que vamos con un resumen que englobe todo: Las asustó con unas castañuelas de bronce y cuando salieron volando las mató a flechazos.
Conclusión: O volaban muy, muuuuuy lento (que puede ser si es cierto que tenían las alas metálicas) o no lo entiendo por qué se supone que eran miles. ¿Dónde llevaba Heracles tantas flechas? Aquí hay muchas cosas que no cuadran.

Los establos de Augías
¿No hay unos talleres que se llamaban así y que Rebeca cantaba la canción en un anuncio? Da igual, en este trabajo Heracles no tiene que matar a nadie, así que está bien.
Augías era el hijo de Helios, el sol, y nadie tenía tanto ganado como él. Todo, se supone, regalo de papá (huele a Cayetano).
Los establos llevaban muchos años sin limpiarse, lo que significa que estaban llenos de mierda (literal). Heracles, que tenía que limpiarlos en un día, intentó sacar provecho de esto y ganarse unas tierras apostando con Augías a cambio de hacerlo en ese día.
Pero ojo que Heracles era fuerte pero no tonto, y como no quería estar recogiendo estiércol, optó por desviar el cauce de los ríos del Peneo y del Alfeo para que se llevaran la caca (me voy quedando sin sinónimos).
Cuando “terminó” el trabajo y después de que Augías descubriera que Heracles tenía que hacer el trabajo sí o sí, al ser una orden de Euristeo, decidió no cumplir su parte y darle la parte de tierras que había prometido. Obviamente, más adelante Heracles acabaría matándolo y poniendo a Fileo, hijo de Augías, en el trono.
Al final algo o alguien tenía que morir.

Lo vamos a dejar por aquí, que estoy un poco triste de ver a tanto animal sufrir sin motivo.