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Mitología Serie en curso Fascículo 05

Antropogonía

¡Hora del fascículo 5, la creación del hombre! Perdonen que hable tanto del hombre y nombre tan poco a la mujer, no es cosa mía. La gente vieja era un poco rancia.

Mitología Griega Por Benchomo Fascículo 05
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Antropogonía
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El origen del hombre

Descansamos de tantos dioses endogámicos y paranoias para hablar del origen de la humanidad según la mitología griega, la típica antropogonía…

Hay muchas teorías en la mitología griega sobre el origen del hombre, desde que fuimos un encargo de Zeus a Prometeo hasta que surgió de manera espontánea de la tierra, como lo mejor que tenía en su vientre. Esta es la que voy a explicar porque las otras no las conozco mucho. Soy un tío sincero.

Empiezo expresando mi asombro sobre el dato de que somos lo mejor que tenía en su vientre… habiendo perretes y cosas mejores y más buenas, pero bueno, cosas peores hemos visto en fascículos anteriores.

Estos hombres, que surgieron de la pachamama, se dividen en cinco edades o razas. Utilizaremos el término edades, que es más inclusivo y me gusta más.

La primera edad es la dorada. En esta edad los hombres eran discípulos del Titán Cronos, el que castró a su padre (Fascículo 1: El origen de los dioses). Durante este tiempo los hombres vivían sin trabajar y muy a gusto, como debería ser ahora.

Su dieta era muy sana y estaba basada en granos, frutos silvestres, miel y leche de oveja y cabra. Muy vegetariano y healthy todo.

Eran muy felices, bailaban mucho y encima no morían… pero todo se fue a la verga cuando Zeus venció a los titanes (Fascículo 3: La guerra de los Titanes).

Antropogonía
El origen del hombreFig. 1

La segunda edad es la de plata. Aquí la cosa no mola tanto. Eran comedores de pan (como los Hobbits) y fueron una creación divina, pero “diseñada” muy inferior a los dioses en apariencia y cualidades. En esta edad los hombres estaban sometidos a sus madres.

Como eran unos ignorantes que no ofrecían sacrificios a los dioses, Zeus se los cargó a todos y los mandó al inframundo. ¿Podría Zeus haberles pedido que hicieran sacrificios antes de matarlos a todos? Puede que sí, puede que no. Poco importa ya, pero si algo hemos aprendido es que Zeus es un cerdo.

La tercera edad era la de bronce. En esta edad hay dos épocas, una en la que los hombres caían como frutos del fresno y una segunda en la que eran engendrados por dioses en madres mortales.

Los del fresno (parece un grupito de rumba) eran más belicosos y comían carne, pero la muerte se los llevó a todos en un gran diluvio. Esto no quiere decir que lo de Moisés fuera una copia, pero tampoco podemos negarlo rotundamente.

Los que venían de madres mortales serían la cuarta edad y eran más bondadosos y se ganaron el derecho a vivir en los Campos Elíseos gracias a su heroicidad y participación en batallas famosas como la de Troya y con Jasón y los argonautas (que ya explicaremos más adelante).

La quinta edad es la de hierro, la edad actual, y los hombres son los asquerosos descendientes de la cuarta. Viene a decir que somos unos cochinos degenerados y crueles. Me cuadra, pero en un mundo de incestos, violaciones y un largo etcétera tienes que dar mucho asco para que te definan como degenerado.

Prometeo y el robo del fuego

Como ya se ha visto, a Zeus le gustaba mucho que le hicieran sacrificios en su honor. Esta historia empieza cuando los hombres matan un toro (de manera menos cruel que en la actualidad… Querida RAE, la tauromaquia no es arte) y no se pusieron de acuerdo sobre qué parte ofrecer a los dioses.

Prometeo tuvo la idea de envolver la carne en la piel del animal y los huesos en la grasa, para engañar a Zeus, que escogió la grasita. Como no podía ser de otra forma, el de los truenos se enfadó por el engaño y le quitó el fuego a los humanos, negándoles la posibilidad de cocinar y calentarse.

Prometeo, que tenía un gran apego por el hombre, le robó el fuego a los dioses para dárselo al hombre de vuelta, lo cual le costó harto caro.

Los hombres volvieron a conseguir el fuego, pero Zeus se cabreó mucho otra vez (¡sorpresa!) y lo castigó cruelmente. Como no tiene medida, condenó a Prometeo a ser atado en una roca para que un águila le comiera el hígado cada día. El hígado se regeneraba todas las noches para que el águila volviera a tener comida al día siguiente. ¿Un castigo muy proporcionado, verdad?

Pero los hombres también tenían que ser castigados por el robo del fuego. El puto Zeus no deja pasar una y no tiene piedad, no como Jesucristo.

Zeus ordenó a Hefesto crear a Pandora. Ya en la tierra, Pandora abrió un ánfora (aunque siempre se hable de la caja de Pandora) que liberó todos los males en la tierra, llevando a los hombres a la desgracia. Se dice, se comenta, que más tarde se volvería a abrir y saldría de ella la esperanza.

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Hablamos

Si te van los dioses griegos y sus movidas de familia disfuncional, esto no ha hecho más que empezar.

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